Usuario:


Contraseña:

 


 
  Foros de HarryLatino:
¿Qué te parece Yates como director?

Concurso de disfraces:
Resultados del Concurso

Hogwarts Virtual:
El Gran Mago

Hogwarts Virtual:
Cambios en el Gran Salón

Trabajos disponibles:
Programador, editor, bloguero y actualizador de contenidos

 

El Gran Magoa

 
                
                                  
El Quisquilloso
                        
                 
 


Participa en la Carta Abierta
Gala de Inauguración
El Gran Mago llega a Hogwarts Virtual


Los Libros
Relato breve de los Merodeadores

A principios de 2008 dos asociaciones benéficas de Reino Unido, English PEN y Dyslexia Action, le propusieron a J.K. Rowling escribir lo que quisiese en un par de tarjetas, para recaudar fondos para una subasta. Rowling no sólo aceptó el reto sino que puso todo su empeño en escribir algo original.

"Después de jugar con diferentes ideas me decidí por escribir un breve (¡para mí!) fragmento de una precuela de Harry Potter. Tiene unas 800 palabras y la acción toma lugar tres años antes al nacimiento de Harry".

A pesar de ello, la escritora insiste que no publicará una precuela de los Merodeadores, por lo que estas dos páginas serán todo lo que veamos de ellos.

Relato completo (ver manuscrito original)

La motocicleta de carreras tomó tan rápido la curva afilada en la oscuridad que ambos policías del coche de la persecución gritaron: "¡Guau!". El Sargento Fisher apretó su largo pie en el freno, creyendo que el chico que montaba en el asiento de atrás de la moto volaría bajo sus ruedas. Sin embargo, la moto siguió sin arrojar a ninguno de sus ocupantes, y con un pestañeo de su luz roja trasera, desapareció en la estrecha calle de al lado.
-¡Ya les tenemos! -exclamó con excitación el capitán de policía Anderson-. ¡Esto es un callejón sin salida!
Tomando el volante con determinación y haciendo crujir la maquinaria, Fisher rayó la mitad de la pintura de la chapa del coche en el intento de perseguirlos por el callejón.
Los dos pasajeros estaban atrapados entre una pared de ladrillo y el coche de la policía, que ahora se acercaba hacia ellos como un depredador gruñón de ojos luminosos.
Había tan poco espacio entre las puertas del coche y los muros del callejón que Fisher y Anderson habían salido con dificultad del vehículo. Dañó su dignidad tener que medir pulgada a pulgada, como si se tratasen de cangrejos. Fisher arrastró su generosa panza por el muro, arrancando botones de su camisa por el camino, y finalmente descolocando el retrovisor con su parte trasera.
-¡Bajad de la moto! -bramó a los jóvenes que sonreían con insolencia, que se habían sentados con la luz azul parpadeante como si disfrutasen con ello.
Lo hicieron como se lo habían mandado. Después de librarse del espejo retrovisor roto, Fisher les miró con ferocidad. Parecían tener unos dieciocho años. El que había estado conduciendo tenía una melena larga y negra. Su buen aspecto insolente desagradablemente le recordó a Fisher al novio guitarrista y holgazán de su hija. El segundo chico también tenía cabello negro, aunque era corto e iba en todas las direcciones. Llevaba gafas y una ancha sonrisa. Los dos vestían camisetas con un gran pájaro dorado estampado; un emblema, no había lugar a dudas, de alguna banda de rock sin ritmo y ensordecedora.
- ¡No lleváis cascos! -gritó Fisher, señalando la cabeza desprotegida de uno de ellos-. Excediendo el límite de velocidad con una considerable cifra -(de hecho, la velocidad registrada había sido mayor que la que Fisher estaba preparado para aceptar de una moto que pudiese viajar)-. ¡Ignorar la detención de la policía!
-¡Nos encantaría detenernos para conversar! -dijo el chico con gafas-. Solo intentábamos...
-No te hagas el listillo. ¡Los dos estáis metidos en un buen lio! -gruñó Anderson-. ¡Nombres!
-¿Nombres? -repitió el conductor de cabello largo-. Er... bueno... déjame ver. Está Wilberforce... Bathsheba... Elvendork...
-Y lo que es bonito sobre ese es que puedes usarlo tanto para chico como para chica -dijo el chico con gafas.
-Oh, ¿te refieres a nuestros nombres? -preguntó el primero-. Deberías habérmelo dicho. Éste de aquí es James Potter, y yo soy Sirius Black.
-Las cosas se van a poner verdaderamente negras para ti en un minuto, pequeño descarado...
-Pero ni James ni Sirius estaban prestando atención. De repente estuvieron tan alerta como perros de caza, mirando más allá de Fisher y Anderson, sobre el techo del coche de policía, en la boca oscura del callejón. Entonces, con movimientos idénticos y fluidos, se llevaron la mano a sus bolsillos traseros.
En el espacio de un latido los dos policías imaginaron pistolas saliendo de ellos, pero un segundo después descubrieron que los motoristas no habían sacado otra cosa que...
- ¿Baquetas? -preguntó Anderson-. Sois un par de bromistas, ¿verdad? Está bien, quedáis arrestados bajo los cargos de...
Pero Anderson nunca llegó a decir los cargos. James y Sirius habían gritado algo incomprensible, y los haces de luz del coche se habían movido.
Los policías dieron una vuelta a su alrededor, después miraron a sus espaldas. Tres hombres estaban volando -realmente volaban- en el callejón sobre escobas. Y al mismo tiempo, el coche de policía estaba encabritado sobre sus ruedas traseras.
Las rodillas de Fisher cedieron; cayó sentado. Anderson tropezó con las piernas de Fisher y cayó encima de él, mientras oían flump-bang-cruch escucharon a los hombres de las escobas chocar contra el coche y caer, aparentemente inconscientes, en el suelo, mientras trozos de escoba caían a su alrededor.
La moto había vuelto a rugir de vida de nuevo. Con la boca abierta, Fisher miró atrás para ver a los dos adolescentes.
-¡Muchas gracias! -le dijo Sirius sobre el ruido de la maquinaria-. ¡Os debemos una!
-Sí, ha sido un placer conoceros -dijo James-. Y no lo olvidéis: ¡Elvendork! ¡Es unisex!
Hubo un crujido que sacudió la tierra, y Fisher y Anderson se abrazaron el uno al otro de miedo; su carro acababa de caer de nuevo al suelo. Ahora era el turno de la moto de rugir. Antes de que los policías diesen crédito a lo que veían sus ojos, surgió en los aires: James y Sirius desaparecieron en el cielo nocturno, con la luz trasera parpadeando detrás de ellos como un rubí que desaparecía.



˜ Disclaimer - HarryLatino 2000-2010 ˜
Sólo puedes extraer información, imágenes y noticias si citas a HarryLatino.com (con enlace) como fuente de origen del material.
Para más información lee el acuerdo de licencia Creative Commons que rige en el sitio.
Esta web no está afiliada con J.K. Rowling, la editorial Salamandra o Warner Bros.
Los horarios se expresan en horas de Londres. La fecha y hora actual es:

(para ver la hora en tu país, haz click ).
Sitio optimizado para una resolución de pantalla mínima de 1024x768.